
Una de las deudas pendientes de las opciones de derecha liberal en latinoamerica es incorporar, dentro de su discurso, reivindicaciones de temas relacionados con aspectos como los Derechos Humanos.
Si bien es cierto, los defensores de la libertad política y económica han logrado tener cierta presencia dentro de la Sociedad Civil,(entendida como el conjunto de organizaciones surgidas del sector privado, cuya preocupación son los temas de interés público, y bajo esta premisa pueden encjar desde los clubes de madres u organizaciones vecinales hasta los gremios empresariales y las tan mentadas ONG), sobre todo en aspectos relacionados con la economía, aún no se expresa contundentemente preocupándose por la promoción de la libertad política y el desarrollo de una cabal ciudadanía.
Este tipo de omisiones ha sido rápidamente aprovechado por sus rivales de la izquierda, quienes, hay que reconocerlo, con un trabajo paciente han logrado que sus planteamientos se conviertan en puntos de agenda impulsados mediante la Sociedad Civil, pretendiendo con ello dotar de legitimidad a sus propuestas.
Un ejemplo de lo afirmado en los párrafos precedentes es lo ocurrido con la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), cuyo objetivo central, que se puede interpretar como: el recconocimineto de los derechos humanos y ciudadanos de todos aquellos afectados por la violencia durante los 80 y 90, se ve afectado en su legitimidad debido fundamentalmente a que la CVR consagra, en gran medida, sólo una visión de los años de conflicto, sin un contrapeso ideológico que demuestre una voluntad de consenso.
Si hubiese habido, dentro de la Sociedad Civil, organizaciones preocupadas por estos temas, desde desde una perspectiva liberal, de seguro, el trabajo de la CVR habría recogido sus aportes logrando con ello una mayor voluntad de consenso y, consecuentemente, legitimidad.
Para ilustrar este punto me permito citar a Martín Tanaka "... el informe de la CVR no logra desprenderse del todo de alguna “marcas” de su conformación: esto es, la conformación de la comisión con varios miembros clave provenientes de la izquierda, que a su vez, evidencia la ausencia dentro de ésta de un balance a fondo de sus conflictivas relaciones con la democracia reprentativa y, de otro lado, la marca de formación de la comisión en el marco de gobiernos que se dieron en opsición al fujimorismo, lo cual dificultó una mejor evaluación tanto de éste, como del dilema entre eficiacia y autoritarismo que expresó”
Sobre la ambiguedad entre democracia representativa (los ciudadanos, mediante el voto ejercen su derecho a elegir y ser elegidos como representantes) y democracia participativa (los ciudadanos ejercen el derecho de libre asociación para agrupar sus intereses dispersos y manifestar sus preocupaciones respecto del diseño, implementación o evaluación de determinadas políticas públicas) hay que decir que, durante los 80, a pesar de ser la segunda fuerza electoral del Perú (lo que le otorgaba legitimidad suficiente en términos de democracia representativa), la izquierda peruana nunca hizo un deslinde determinante condenando las acciones de organizaciones terroristas como Sendero Luminoso, cuyo objetivo central era el derrocamiento del orden democrático para la imposoción de un régimen comunista (pervirtiendo así la idea de democracia participativa)
Una situación parecida se denota al revisar las conclusiones de la CVR, la cual califica como partido político a Sendero Luminoso (PCP- Sendero Luminoso), cayendo, de esta manera, en una contardicción, pues, si un partido político es considerado como tal, se da por descontado que acepta participar en una contienda electoral, respentando las reglas de juego democrático.
Un hecho que refuerza esta posición es que, poco despúes de finalizado el trabajo de la CVR se aprobó en el Perú una Ley de Partidos Políticos, cuyo espíritu era precisamente formalizar los procedimeintos por los cuales diversas organizaciones adquirían la calidad de partido político para competir así en un proceso electoral.
Aunque en honor a la verdad, sí se deja claramente establecido que, el erróneamente denominado, PCP Sendero Luminoso utilizó métodos terroristas y fue responsable de la mayor cantidad de víctimas durante el periodo analizado. Sin embargo, un verdadero analisis neutral no le hubiese dado a Sendero Luminoso la catergoría de partido político sobre todo por consideraciones éticas elementales.
En cuanto al dilema entre eficiencia y autoritarismo, la CVR no realiza un análisis objetivo de la estrategia antisubversiva fujimorista ni de las circunstancias que condicionaron su aplicación.
Desde luego, poco abona en favor del fujimorismo, o de las fuerzas armadas, su falta de capacidad de autocrítica, para reconocer que se cometieron errores, por no decir horrores, durante su gestión en términos de lucha contra el terrorismo.
Sin embargo, como me dijo alguien muy perzpicaz, el trabajo de la CVR es un primer paso, una primera piedra sobre la cual podremos construir muestros consensos, nuestra memoria. Así que conozcamos, difundamos y discutamos sus conclusiones, pues en una verdadera democracia no exieten la verdades absolutas.




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada