miércoles 31 de diciembre de 2008

Buscando Confianza.

Qué duda cabe, los primeros meses del año que está por empezar serán un periodo difícil, pues se harán patentes los efectos de la crisis finanaciera internacional en nuestra economía. Y es más que ilustrativo ver cómo la política económica nacional estuvo, durante todo este año, dominada por temas de coyuntura. Esto tiene asidero al constatar que la agenda, sólo hasta hace un par de meses, tenía como objetivo "modular" el crecimiento de la economía para alejar temores inflacionarios.
Todo lo anterior iba a traducurse en un crecimiento menor del Presupuesto de la República mediante una reducción en el gasto en bienes y servicios en los diferentes niveles de gobierno, así como también a través de un fortalecimiento del Fondo de Promoción a la Inversión Pública Regional y Local (FONIPREL), cuyo objetivo principal es garantizar el financiamiento de aquellos proyectos, adecuadamente evaluados, cuyo impacto se sentiría en las zonas de mayor pobreza en el país.

Por el contrario, los recientes efectos de la crisis financiera (menores precios en el mercado internacional para nuestras exportaciones, con ello, una consecuente reducción en los términos de intercambio y una menor recaudación fiscal) orillaron al Gobierno a dar un golpe de timón y apostar, mediante la implementación de un Plan Anticrisis, por un mayor gasto público para sortear los embates de un entorno externo negativo.

Sin embargo, los aproximadamente S/. 100,000 millones de nuevos soles (equivalentes sólo a 2.47% del PBI) dan evidencias de que el objetivo del Ejecutivo sería, más que nada. infundir confianza en el Sector Privado, el cual continúa siendo el motor de nuestra economía.
El objetivo de esta medida sería, según declaraciones de reperesentantes del Ministerio de Economía y Finanzas, asegurar que el crecimiento del PBI peruano se mantenga alrededor de su límite potencial (definiendo así al nivel máximo que se puede alcanzar, en cuanto a crecimiento del PBI, sostenidamente, sin que esto signifique mayor inflación o déficit fiscales recurrentes)
Este indicador se encuentra, según estimaciones del Banco Central de Reserva, alrededor de 7% anual. De más está decir que este objetivo parece pecar de ambicioso, ya que diversas instituciones, entre ellas el propio Banco Mundial, pronostican un crecimiento de sólo 5.5% para este año.
Los sectores "escogidos" por el Gobierno para la implementación de este plan son la construcción, las exportaciones (principalmente MYPES) la inversión pública y las políticas sociales. Vale la pena entonces dar un vistazo al desempeño reciente de cada uno de estos sectores para entender en un mejor contexto la pertinencia de este esfuerzo gubernamental.

En cuanto al sector construcción, al analizar las estadisticas del Banco Central de Reserva, se obseva que el nivel del crédito hipotecario en soles mostró una tendencia de crecimiento, el cual, sin embargo, ha ido moderándose pues en octubre creció 5.8% y en noviembte alcanzó sólo 3.8% No obstante, esto parece constrastar con las cifras acerca de la liquidez del Sistema Financiero, las cuales muestran, por ejemplo en el caso demoneda extranjera, que si bien es cuierto hay una contracción del orden de 2.7% en noviembre, durante los dos meses anteriores mostró un crecimiento superior a 8%.
Lo anterior parece evidenciar una mayor cautela por parte del sector financiero a la hora de colocar sus créditos. Teniendo en cuenta esto, se puede deducir que el objetivo del Gobierno no debería estar en sólo suministrar suficiente liquidez (La cual, a pesar de estar aparentemente asegurada, va a verse reforzada a trevés de nuevas líneas de crédito en el programa COFICASA), sino más bien, en, a través de un trabajo coordinado con la Superintendencia de Banco y Seguros, procurar mantener la cobertura de los programas de vivienda dirigidos a la clase media (Mi Vivienda) y simultaneamente trabajar en una ampliación del número de beneficiarios en programas tipo Techo Propio y Bonos Familiares Mi Bario y Agua Para Todos, para sectores de menores recursos.
En cuanto a la situación del Sector Exportador, la cual ya se trató adecuadamente en la entrada inmediatamente anterior, hay que decir que, además de los anunciados fondos de garantía en los que se utilizarán los recursos del plan anticrisis, considerando que la intención del Ejecutivo es apoyar a las MYPES exportadoras, habría que destinar esfuerzos para que, a través de adecuada información, puedan diversificar sus mercados y de esta manera, se puedan compensar en alguna medida, las pérdidas eventuales ocasionadas por una menor demanda norteamericana.
Fianalmente, en cuanto a la inversión pública, paralelamente a destinar recursos para asegurar la continuidad de las inversiones en los tres niveles de gobierno (lo cual supone además que el Ministerio de Economía, transfiera oportunamente los recursos asiganados por calendario en el presupuesto a los diferentes pliegos) se debería mejorar la capacidad de gestión de proyectos a través de la capacitación en la elaboración de planes multianuales de inversión así como tambien en la elaboración de expedientes técnicos y estudios de mercado con la finalidad de garantizar que los proyectos puedan ejecutarse a tiempo y los recursos no tengan luego que revertirse al Tesoro Público al final del año.
Esto es más que necesario, considerando que, según cifras del mismo Ministerio de ]Economía y ]Finanzas, la ejecución de los recursos destinados a proyectos de inversión llega sólo a poco más de 50% en casi todos los niveles de gobierno.
Como se ve, a pesar del optimismo presidencial, la agenda es más que extensa si se quiere que nuestra economía llegue a buen puerto luego de la tempestad.









miércoles 3 de diciembre de 2008

¿Cómo Nos Encuentra la Crisis?


Alrededor del mundo, casi todos los economistas parecen estar desempolvando sus apuntes sobre Keynes y no dudan en recomendar mayores niveles de gasto y polìticas monetarias expansivas temerosos ante la posibilidad de una recesiòn mundial causada por la crisis financiera norteamericana.
Sin embargo, la receta reseñada en el párrafo anterior tendrà diferentes alcances, dependiendo del caso de cada paìs. Asì por ejemplo, economías abiertas con crecimiento sostenido y buenos indicadores macroeconòmicos (vale decir con sueperavit fiscales, inflaciòn baja, tipo de cambio flexible, etc), sortearàn màs facilmente el temporal provocado por un entorno externo adverso y necesitaràn de poco estìmulo fiscal o monetario para mantenerse a flote. Por el contrario, de seguro, los efectos de la crisis se haràn sentir màs nitidamente en aquellas economías con cuentas fiscales deterioradas o inflación alta, debido a intentos populistas de sus gobernates.
Al analizar de què maneras la crisis internacional puede repercutir en el desempeño de economìas pequeñas como la nuestra, fàcilmente encontramos tres canales de transmisiòn. El primero de ellos, obviamente, lo constituyen los menores flujos de exportaciones hacia EEUU. Lògicamente si el principal destino de oferta exportable disminuye sus importaciones, nuestros ingresos provenientes del exterior también serán menores.
El segundo canal de transmiciòn es casi una consecuencia del primero. Si se cuenta con menores ingresos por concepto de exportaciones, la recaudaciòn tributaria proveniente de èstos tambièn disminuirà y, en consecuencia el Gobierno contarà con menos recurosos para hacer frente al riesgo de una eventual recesiòn.
Por otro lado, ante la incertidumbre de los mercados financieros internacionales, las fuentes de crèdito externo se veràn afectadas, ya que los inversionistas seguramente preferiràn utilizar sus excedentes en activos màs seguros, como el oro por ejemplo. Asì, dado este escenario, no será fácil, para los países que lo necesiten, obtener recursos en el Sistema Financiero Internacional mediante la colocación de deuda (Bonos Soberanos)


Bajo estas condiciones, al analizar rápidamente el caso peruano, a setiembre de este año, se observa una tendencia decreciente en el valor de las exportaciones peruanas, explicado fundamentalmente por un descenso de las exportaciones tradicionales, entre las que se cuentan los minerales como el cobre y el zinc, cuyos precios, debido a a una menor demanda, fruto de la crisis, han caido sostenidamente. Por otro lado, las exportaciones no tradicionales muestran un comportamiento constante, tal como se ve en el cuadro correspondiente. La disminución de los precios de la oferta exportable tradicional tiene lógicos efectos en la disminución de los llamados términos de intercambio (índice en el se que compara el precio promedio de las exportaciones y el de las importaciones del país) como muestra el cuadro que encabeza la entrada.

En cuanto a los ingresos corrientes del Gobierno Central también se observa un comportamiento constante, lo cual, considerando la tendencia decreciente de las exportaciones, podría no ser sostenible. sobre todo si se considera que el 49% de la recaudación este año proviene de las ventas al exterior.




A pesar del contexto externo, el crédito al sector privado continúa aumentando a un ritmo que, sin embargo, no acarrea tendencias inflacionarias, tal como se ve en el cuadro repectivo.
Como vemos, si bien es cierto la situación de la economía peruana no debería despertar mayores preocupaciones, un punto de agenda aún pendiente es asegurar una oferta exportable competitiva de manera sostenible, lo cual presupone contar con infraestructira adecuada (puertos y carreteras que no aumenten los costos de transporte. De seguro, por el contario, habrá presiones para escoger el camino más fácil: devaluar el tipo de cambio artificialmente, sin tomar en cuenta que ello podría ocasionar presiones inflacionarias. Sólo queda confiar en que el ente emisor no caerá en cantos de sirena, se preocupará fundamentalmente en mantener la inflación bajo control y dejará que el tipo de cambio llegue al nivel que el mercado determine de una manera flexible, sin intervenciones que so pretexto de la volatilidad, lo único que hacen es distorcionar la realidad.

Es un buen deseo, sobre todo ahora que estamos en navidad.