Qué duda cabe, los primeros meses del año que está por empezar serán un periodo difícil, pues se harán patentes los efectos de la crisis finanaciera internacional en nuestra economía. Y es más que ilustrativo ver cómo la política económica nacional estuvo, durante todo este año, dominada por temas de coyuntura. Esto tiene asidero al constatar que la agenda, sólo hasta hace un par de meses, tenía como objetivo "modular" el crecimiento de la economía para alejar temores inflacionarios.
Todo lo anterior iba a traducurse en un crecimiento menor del Presupuesto de la República mediante una reducción en el gasto en bienes y servicios en los diferentes niveles de gobierno, así como también a través de un fortalecimiento del Fondo de Promoción a la Inversión Pública Regional y Local (FONIPREL), cuyo objetivo principal es garantizar el financiamiento de aquellos proyectos, adecuadamente evaluados, cuyo impacto se sentiría en las zonas de mayor pobreza en el país.
Por el contrario, los recientes efectos de la crisis financiera (menores precios en el mercado internacional para nuestras exportaciones, con ello, una consecuente reducción en los términos de intercambio y una menor recaudación fiscal) orillaron al Gobierno a dar un golpe de timón y apostar, mediante la implementación de un Plan Anticrisis, por un mayor gasto público para sortear los embates de un entorno externo negativo.
Sin embargo, los aproximadamente S/. 100,000 millones de nuevos soles (equivalentes sólo a 2.47% del PBI) dan evidencias de que el objetivo del Ejecutivo sería, más que nada. infundir confianza en el Sector Privado, el cual continúa siendo el motor de nuestra economía.
El objetivo de esta medida sería, según declaraciones de reperesentantes del Ministerio de Economía y Finanzas, asegurar que el crecimiento del PBI peruano se mantenga alrededor de su límite potencial (definiendo así al nivel máximo que se puede alcanzar, en cuanto a crecimiento del PBI, sostenidamente, sin que esto signifique mayor inflación o déficit fiscales recurrentes)
Este indicador se encuentra, según estimaciones del Banco Central de Reserva, alrededor de 7% anual. De más está decir que este objetivo parece pecar de ambicioso, ya que diversas instituciones, entre ellas el propio Banco Mundial, pronostican un crecimiento de sólo 5.5% para este año.
Los sectores "escogidos" por el Gobierno para la implementación de este plan son la construcción, las exportaciones (principalmente MYPES) la inversión pública y las políticas sociales. Vale la pena entonces dar un vistazo al desempeño reciente de cada uno de estos sectores para entender en un mejor contexto la pertinencia de este esfuerzo gubernamental.
En cuanto al sector construcción, al analizar las estadisticas del Banco Central de Reserva, se obseva que el nivel del crédito hipotecario en soles mostró una tendencia de crecimiento, el cual, sin embargo, ha ido moderándose pues en octubre creció 5.8% y en noviembte alcanzó sólo 3.8% No obstante, esto parece constrastar con las cifras acerca de la liquidez del Sistema Financiero, las cuales muestran, por ejemplo en el caso demoneda extranjera, que si bien es cuierto hay una contracción del orden de 2.7% en noviembre, durante los dos meses anteriores mostró un crecimiento superior a 8%.
Lo anterior parece evidenciar una mayor cautela por parte del sector financiero a la hora de colocar sus créditos. Teniendo en cuenta esto, se puede deducir que el objetivo del Gobierno no debería estar en sólo suministrar suficiente liquidez (La cual, a pesar de estar aparentemente asegurada, va a verse reforzada a trevés de nuevas líneas de crédito en el programa COFICASA), sino más bien, en, a través de un trabajo coordinado con la Superintendencia de Banco y Seguros, procurar mantener la cobertura de los programas de vivienda dirigidos a la clase media (Mi Vivienda) y simultaneamente trabajar en una ampliación del número de beneficiarios en programas tipo Techo Propio y Bonos Familiares Mi Bario y Agua Para Todos, para sectores de menores recursos.
En cuanto a la situación del Sector Exportador, la cual ya se trató adecuadamente en la entrada inmediatamente anterior, hay que decir que, además de los anunciados fondos de garantía en los que se utilizarán los recursos del plan anticrisis, considerando que la intención del Ejecutivo es apoyar a las MYPES exportadoras, habría que destinar esfuerzos para que, a través de adecuada información, puedan diversificar sus mercados y de esta manera, se puedan compensar en alguna medida, las pérdidas eventuales ocasionadas por una menor demanda norteamericana.
Fianalmente, en cuanto a la inversión pública, paralelamente a destinar recursos para asegurar la continuidad de las inversiones en los tres niveles de gobierno (lo cual supone además que el Ministerio de Economía, transfiera oportunamente los recursos asiganados por calendario en el presupuesto a los diferentes pliegos) se debería mejorar la capacidad de gestión de proyectos a través de la capacitación en la elaboración de planes multianuales de inversión así como tambien en la elaboración de expedientes técnicos y estudios de mercado con la finalidad de garantizar que los proyectos puedan ejecutarse a tiempo y los recursos no tengan luego que revertirse al Tesoro Público al final del año.
Esto es más que necesario, considerando que, según cifras del mismo Ministerio de ]Economía y ]Finanzas, la ejecución de los recursos destinados a proyectos de inversión llega sólo a poco más de 50% en casi todos los niveles de gobierno.
Como se ve, a pesar del optimismo presidencial, la agenda es más que extensa si se quiere que nuestra economía llegue a buen puerto luego de la tempestad.







