Debo confesar que acudí al concierto por los 25 años de Leusemia con muchas dudas de disfrutar de un buen espectáculo, Y es que juntar sobre un escenario a La Sarita, Narcosis ( o lo que queda de ella) y MASACRE , no ofrecía, según creo yo, el elemento unificador para festejar las bodas de plata de los fundadores de la movida subterranea ochentera.
El que escribe estas líneas no pudo llegar a tiempo para disfrutar de la fuerza y contundencia de MASACRE, que rompió fuegos, en una fecha que, si bien es cierto presentaba claros en las graderias superiores, pudo contar con una muy buena audiencia, que sirvió de excelente marco para lo que iba a ser una larga velada. Sin embargo, se pude observar de una de las habitaulmente impecables presentaciones en vivo de la Sarita, cuyo vocalista Julio Perez, supo a punta de energía, meterse al público al bolsillo, mediante la interpretación de canciones como Guachimán,o Más Poder, infaltables en su repertorio. Todo esto estuvo acompañado por la formidabele performance de danzantes de tijeras, imprimiéndole a la noche un espíritu festivo que tenía a la luna llena como anfitriona.
El turno sigueinte fue para Narcosis, en la cual la ausencia de "Pelo" Madueño fue subsanada con eficiencia gracias l desempeño de un batero competente y, sobre todo, con la colaboración de Eduardo Chirinos, quien supo complementar la garra, aunque ausencia de técnica, del querido guitarrista "Cachorro" con algo de melodía pero sin que con ello, por lo menos en términos musicales, la fuerza de la banda se vea menguada.
Sin embargo, el punto debil del desempeño del colectivo liderado por Luis "Wicho" Garcia estuvo precisamente en el desempeño de este frente al microfono, pues es más que evidente que estar al rededor de una década al frente de Mar de Copas ha dejado una impronta en su estilo decididamente, ya que era más que evidente que, por momentos, tal vez inconscientemente, intentaba darle a los temas viscerales de su antigua agrupación subte ochentera, un insoportable matiz POP "amarcopado".
A pesar de ello, era más que ilustrativo ver cómo el público, que en su mayoría no llega a los 25 años, coreaba vigorosamente el repertorio de Narcoisis, lleno de reminisencias a lo peor de década de los ochenta (corrupción, terrorismo, desesperanza , represión, etc), teniendo en cuenta que el entorno en que viven actualmente es totalmente distinto (con sus bemoles, claro) del que servía de isnpiración a "Cachorro" y compañía. Como ejemplo de ello, no faltaron temas como represión, Danza de Los Cristales, Asfixia o el clásico Sucio Policia
La hora llegó y Leusemia subió a la tarima. Presentar a la agrupación "actual" liderada por Daniel F fue una descisión acertada pues se pudo disfrutar de un viaje por una carrrera cimentada por cuatro producciones discográficas (Moxon, Yasijah, Al Final de la Calle y Hospicios) que han tenido o, por lo menos, han intentado hacerlo, una estetica progresiva como protagonista. Para muestra un botón, pues se incluyeron composiciones como Quince Segundos de Gloria, Dunas de Sal, Sed de Sed, Instantes Eternos, etc, que hicieron delirar a los seguidores, por no decir militantes, de esta agrupación.
Acto seguido, la versión "progre" de Leusemia abandonó el escenario, dejando a su lider, quien aprovechó la oportunidad para interpretar parte de su producción como solista, poniendo la nota intimista que la noche necesitaba. Luego Leusemia vovió al estrado e interpretó la mitad de su disco Hospicios, hasta ahora el más acabado de sus trabajos, con lo cual demostraron ser un grupo bastante afiatado, pues lograron superar, gracias a su oficio, ciertos incovenientes que el sonido presentaba.
Sin embargo, lo que prometía ser el broche de oro de la vela: la reunión de la formación original de la banda formada en la Unidad vecinal N°3, fue, en la práctica, más un ejercicio de emotividad entre los músicos y sus seguidores, que un espectáculo debidamente preparado o ensayado; ya que por momentos, la informalidad y espíritu amateur del rock subte ochentero paraecían estar de regreso, refelejados en fallas de sonido, descoodinaciones en la interpretación de los temas, etc. Claro, todo esto queda en un segundo plano si se toma en cuenta que lo verdaderamente importante era ver, para muchos por primera vez, a aquella formación que no se reunía hace más de una veintena de años (detalle que fue más que patente esta vez) y que sin proponérselo significaron tanto para la historia del rock peruano.
Al final el saldo fue positivo y se puede decir que una de las bandas de mayor trayectoria en la escena nacional recibió en esta ocasión el mejor homenaje que merecián y a manera de testimonio les dejo en video, cortesía de agenciaperu,tv, una entrevista a los responsables de tanta algarabía en el Parque de Lima.




