
Alrededor del mundo, casi todos los economistas parecen estar desempolvando sus apuntes sobre Keynes y no dudan en recomendar mayores niveles de gasto y polìticas monetarias expansivas temerosos ante la posibilidad de una recesiòn mundial causada por la crisis financiera norteamericana.
Sin embargo, la receta reseñada en el párrafo anterior tendrà diferentes alcances, dependiendo del caso de cada paìs. Asì por ejemplo, economías abiertas con crecimiento sostenido y buenos indicadores macroeconòmicos (vale decir con sueperavit fiscales, inflaciòn baja, tipo de cambio flexible, etc), sortearàn màs facilmente el temporal provocado por un entorno externo adverso y necesitaràn de poco estìmulo fiscal o monetario para mantenerse a flote. Por el contrario, de seguro, los efectos de la crisis se haràn sentir màs nitidamente en aquellas economías con cuentas fiscales deterioradas o inflación alta, debido a intentos populistas de sus gobernates.
Al analizar de què maneras la crisis internacional puede repercutir en el desempeño de economìas pequeñas como la nuestra, fàcilmente encontramos tres canales de transmisiòn. El primero de ellos, obviamente, lo constituyen los menores flujos de exportaciones hacia EEUU. Lògicamente si el principal destino de oferta exportable disminuye sus importaciones, nuestros ingresos provenientes del exterior también serán menores.
El segundo canal de transmiciòn es casi una consecuencia del primero. Si se cuenta con menores ingresos por concepto de exportaciones, la recaudaciòn tributaria proveniente de èstos tambièn disminuirà y, en consecuencia el Gobierno contarà con menos recurosos para hacer frente al riesgo de una eventual recesiòn.
Por otro lado, ante la incertidumbre de los mercados financieros internacionales, las fuentes de crèdito externo se veràn afectadas, ya que los inversionistas seguramente preferiràn utilizar sus excedentes en activos màs seguros, como el oro por ejemplo. Asì, dado este escenario, no será fácil, para los países que lo necesiten, obtener recursos en el Sistema Financiero Internacional mediante la colocación de deuda (Bonos Soberanos)
Bajo estas condiciones, al analizar rápidamente el caso peruano, a setiembre de este año, se observa una tendencia decreciente en el valor de las exportaciones peruanas, explicado fundamentalmente por un descenso de las exportaciones tradicionales, entre las que se cuentan los minerales como el cobre y el zinc, cuyos precios, debido a a una menor demanda, fruto de la crisis, han caido sostenidamente. Por otro lado, las exportaciones no tradicionales muestran un comportamiento constante, tal como se ve en el cuadro correspondiente. La disminución de los precios de la oferta exportable tradicional tiene lógicos efectos en la disminución de los llamados términos de intercambio (índice en el se que compara el precio promedio de las exportaciones y el de las importaciones del país) como muestra el cuadro que encabeza la entrada.En cuanto a los ingresos corrientes del Gobierno Central también se observa un comportamiento constante, lo cual, considerando la tendencia decreciente de las exportaciones, podría no ser sostenible. sobre todo si se considera que el 49% de la recaudación este año proviene de las ventas al exterior.
A pesar del contexto externo, el crédito al sector privado continúa aumentando a un ritmo que, sin embargo, no acarrea tendencias inflacionarias, tal como se ve en el cuadro repectivo.Como vemos, si bien es cierto la situación de la economía peruana no debería despertar mayores preocupaciones, un punto de agenda aún pendiente es asegurar una oferta exportable competitiva de manera sostenible, lo cual presupone contar con infraestructira adecuada (puertos y carreteras que no aumenten los costos de transporte. De seguro, por el contario, habrá presiones para escoger el camino más fácil: devaluar el tipo de cambio artificialmente, sin tomar en cuenta que ello podría ocasionar presiones inflacionarias. Sólo queda confiar en que el ente emisor no caerá en cantos de sirena, se preocupará fundamentalmente en mantener la inflación bajo control y dejará que el tipo de cambio llegue al nivel que el mercado determine de una manera flexible, sin intervenciones que so pretexto de la volatilidad, lo único que hacen es distorcionar la realidad.
Es un buen deseo, sobre todo ahora que estamos en navidad.





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