
No han transcurrido más de 48 horas desde la juramentación del flamante Gabinete Simon y ya se van evidenciando los indicios de lo que, parece, va a ser una relación tirante entre la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y el Despacho de Economía y Finanzas (MEF). Por lo menos eso se puede deducir al escuchar las primeras declaraciones del responsable de la PCM, quien no ha dudado en mencionar que prefiere un par de puntos más de inflación antes de correr riesgo de caer en una recesión. Una afirmación como ésta es, de hecho, una demanda por no restringir exageradamente el Gasto Público en tiempos de una crisis financiera internacional.
Lo anterior se contrapone a la política diseñada desde el MEF que busca evitar riesgos inflacionarios, conteniendo el crecimiento de la demanda interna a través de un menor Gasto Público ( junto con otras políticas desde la vereda del Banco Central de Reserva, tendientes a incrementar las tasas de interés para frenar la expansión del crédito en el Sector Privado)
Sin embargo, es precisamente en circunstancias como la actual ( donde los capitales buscan plazas seguras para quedarse) que el tener una inflación baja (no superior a la meta del 2%) y, a la vez, contar con un una política fiscal responsable, se convierten en condiciones indispensables para continuar creciendo de una manera sostenible a través del tiempo.
Asimismo, no hay que olvidar que el principal rubro incidente en el cálculo de la inflación, es el correspondiente a los alimentos y, considerando que la mayoría del presupuesto del sector más pobre de la población se destina a la alimentación, si, como él mismo dice, la preocupación más importante del Premier es el bienestar de los más pobrés, Simon debería ser el primero en cautelar un manejo ortodoxo de la Política Económica.
Sin embargo, ¿estamos en riesgo de caer en una recesión semejante a la de fines de la década pasada? Un análisis de las cifras permite comprender que nuestro Sistema Bancario, hoy en día, se encuentra en una posición muy sólida, con niveles de morosidad históricamente bajos (una situación muy distinta a la de 1998 en la que una combinación de las crisis rusa y asiatica, así como también del Fenómeno del Niño terminó por tumbarse cinco bancos del sistema y romper la cadena de pagos).
De la misma manera, no debemos obviar que, actualmente, nuestro país tiene el potencial de crecer a una tasa de 7.5% anual sostenidamente, sin caer en riesgos de inflación o déficit fiscal. En tal sentido, la meta debe ser mantener esta tasa de crecimiento mediante la atracción de mayor inversión.
De repente la preocupación del premier va por el lado de no afectar el Gasto de Inversión en todos los niveles de gobierno. No obstante, si éste es el norte a seguir, debería´procurarse que las Oficinas de Asistencia Técnica del MEF (tanto en los Gobiernos Regionales, Locales como también en el resto de ministerios del Gobierno Nacional) capaciten a las diversas entidades no sólo en la referente a una correcta formulación de proyectos, sino también en lo concerniente a una gestión más eficiente de los mismos, a fin de que puedan ejecutarse oportunamente.
Al respecto, sería más conveniente que el Premier busque replicar la experiencia de Lambayeque en Ejecución de Proyectos de Inversión, pues según cifras del mismo MEF, esta región lleva ya, de enero a octubre, ejecutado el 67% de sus recursos presupuestados para inversiones, lo cual contrasta, por ejemplo, con el pobre desempeño de ministerios del Gobierno Central, como el de Salud o el de Educación, los cuales, en mismo periodo de tiempo, sólo han ejecutado el 26% y 20% aproximadamente de sus respectivos presupuestos destinados a inversión.
Por lo tanto, no debemos caer en el falso dilema de inflación o recesión, sino buscar un crecimieno económico sano (sin inflación), pues ésa es la unica manera de reducir la pobreza.




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