
El hecho de que incluso los pronósticos más conservadores den como resultado una inflación superior al 5% para fines de este año, ha servido para que el Ministerio de Economía (MEF) y el Banco Central de Reserva BCR) estrechen coordinaciones para evitar mayores expectativas inflacionarias entre los agentes económicos.
Si bien es cierto los niveles de crecimiento del PBI peruano (de 9% en el 2007 y según diversas estimaciones, cercanos al 10% este año) han sido motivo de regocijo para las autoridades gubernamentales, no hay que caer en falsos triunfalismos pues la presencia de una tendencia inflacionaria alcista es síntoma de que la economía está creciendo más allá de sus límites, lo cual de mantenerse en el mediano plazo, podría acarrear una serie de´problemas.
Para entender lo anterior, vale la pena mencionar un concepto que los economistas llaman tasa de crecimiento potencial del PBI, que representa la tasa de crecimiento a la cual, una economía, dada su capacidad instalada y productividad puede crecer sostenidamente sin generar desequilibrios en variabes macroeconómicas tales como la inflación.
Según estudios del BCR, para el caso peruano, el PBI potencial llega a 7%, lo cual es más que positivo, ya que a comienzos del 2002 se estimaba sólo en 4%. Definitivamente, más de 60 meses de crecimiento sostenido han permitido que nuestra capacidad instalada y productividad aumenten, con la consecuente ampliación de la frontera que se refleja en nuestra tasa de crecimiento potencial del PBI.
Como se ve, éste va a ser el segundo año consecutivo en el que vamos a crecer por encima de nuestro PBI potencial, lo cual precisamente es la causa principal de este sintomático rebrote inflacionario.
Sin embargo, ¿no se supone que el hecho de que la economía crezca es algo positivo? la respuesta a esta pregunta es depende, pues si crecemos tan sólo a costa de una mayor demanda interna, a la cual nuestra capacidad instalada no pueda hacerle frente generando una mayor oferta y con ello evitando que los precios se disparen, no estaremos hablando de un crecimiento sano.
Si se revisa el cuadro superior puede uno percatarse fácilmente de que la demanda interna viene creciendo a un mayor ritmo que el PBI. Prueba de ello es que por ejemplo, según cifras de Ministerio de Economía, al mes de junio, el otorgamiento de créditos al sector privado por parte del Sietema Bancario tuvo un crecimiento real de 21.4%, con un preocupante incremento de los créditos de consumo incluso mayor, llegando hasta el 35.3%.
Lo anterior es inconveniente si no se tiene certeza acerca de la calidad del crédito que se otorga, es decir, si no se sabe cuan buenos son los sujetos de crédito que han contarido estas deudas o si pueden afrontarlas oporunamente.
Sobre este aspecto, es positivo que la Superintendencia de Banca y Seguros y el MEF estén coordinando esfuerzos para que las instituciones financieras mantengan políticas de crédito correctas, evaluando exhaustivamente la cpacidad de repago de todo aquel que quiera contraer una deuda. Asismo, otro paso en la dirección correcta es las empresas de sistema financiero provisionen adecuadamente sus cuentas de cobranza dudosa, pues así tendrán un indicador exacto de cuan recuperables son los créditos que brindan.
De seguro este tipo de medidas harán más caro el endeudarse, con lo cual los agentes económicos tomarán menos créditos y la demanda agregada tenderá a reducurse a niveles no inflacionarios. En línea con lo anterior, el ente emisor viene aumentando sostenidamente sus tasas de referencia y encajes, esperando que con ello el crédito al sector privado consecuentemente disminuya.
Si bien es cierto los niveles de crecimiento del PBI peruano (de 9% en el 2007 y según diversas estimaciones, cercanos al 10% este año) han sido motivo de regocijo para las autoridades gubernamentales, no hay que caer en falsos triunfalismos pues la presencia de una tendencia inflacionaria alcista es síntoma de que la economía está creciendo más allá de sus límites, lo cual de mantenerse en el mediano plazo, podría acarrear una serie de´problemas.
Para entender lo anterior, vale la pena mencionar un concepto que los economistas llaman tasa de crecimiento potencial del PBI, que representa la tasa de crecimiento a la cual, una economía, dada su capacidad instalada y productividad puede crecer sostenidamente sin generar desequilibrios en variabes macroeconómicas tales como la inflación.
Según estudios del BCR, para el caso peruano, el PBI potencial llega a 7%, lo cual es más que positivo, ya que a comienzos del 2002 se estimaba sólo en 4%. Definitivamente, más de 60 meses de crecimiento sostenido han permitido que nuestra capacidad instalada y productividad aumenten, con la consecuente ampliación de la frontera que se refleja en nuestra tasa de crecimiento potencial del PBI.
Como se ve, éste va a ser el segundo año consecutivo en el que vamos a crecer por encima de nuestro PBI potencial, lo cual precisamente es la causa principal de este sintomático rebrote inflacionario.
Sin embargo, ¿no se supone que el hecho de que la economía crezca es algo positivo? la respuesta a esta pregunta es depende, pues si crecemos tan sólo a costa de una mayor demanda interna, a la cual nuestra capacidad instalada no pueda hacerle frente generando una mayor oferta y con ello evitando que los precios se disparen, no estaremos hablando de un crecimiento sano.
Si se revisa el cuadro superior puede uno percatarse fácilmente de que la demanda interna viene creciendo a un mayor ritmo que el PBI. Prueba de ello es que por ejemplo, según cifras de Ministerio de Economía, al mes de junio, el otorgamiento de créditos al sector privado por parte del Sietema Bancario tuvo un crecimiento real de 21.4%, con un preocupante incremento de los créditos de consumo incluso mayor, llegando hasta el 35.3%.
Lo anterior es inconveniente si no se tiene certeza acerca de la calidad del crédito que se otorga, es decir, si no se sabe cuan buenos son los sujetos de crédito que han contarido estas deudas o si pueden afrontarlas oporunamente.
Sobre este aspecto, es positivo que la Superintendencia de Banca y Seguros y el MEF estén coordinando esfuerzos para que las instituciones financieras mantengan políticas de crédito correctas, evaluando exhaustivamente la cpacidad de repago de todo aquel que quiera contraer una deuda. Asismo, otro paso en la dirección correcta es las empresas de sistema financiero provisionen adecuadamente sus cuentas de cobranza dudosa, pues así tendrán un indicador exacto de cuan recuperables son los créditos que brindan.
De seguro este tipo de medidas harán más caro el endeudarse, con lo cual los agentes económicos tomarán menos créditos y la demanda agregada tenderá a reducurse a niveles no inflacionarios. En línea con lo anterior, el ente emisor viene aumentando sostenidamente sus tasas de referencia y encajes, esperando que con ello el crédito al sector privado consecuentemente disminuya.
El otro elemento importante en la demanda interna es el gasto público, el cual también según cifras del MEF, a junio de este año ha venido incrementándose, llegando a alcanzar un 11.1% en lo referido a los gastos no financieros de Gobierno Central, dentro de lo cual el gasto corriente creció un 11.4% y la formación bruta de capital, es decir el gasto de inversión creció 9.8%
Frente a esto el ministro de economía ha planteado una modración del gasto público basada en una repriorización del mismo, afin de que éste no disminuya pero sí crezca más lentamente.
Son los primeros pasos en la dirección correcta, sólo queda esperar que los cantos de sirena, que nunca flatan, hagan que nos salgamos del camino.
Frente a esto el ministro de economía ha planteado una modración del gasto público basada en una repriorización del mismo, afin de que éste no disminuya pero sí crezca más lentamente.
Son los primeros pasos en la dirección correcta, sólo queda esperar que los cantos de sirena, que nunca flatan, hagan que nos salgamos del camino.




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