miércoles 21 de mayo de 2008

Artículo Publicado en la Edición de Mayo de la Revista Peruanos en USA


El Inicio del Camino.

Por: Juan Alfonso Vega Pastor.

Si un jefe de familia se encuentra en problemas financieros, una de las maneras de enfrentar su problema es a través de la solicitud de préstamo bancario. Para obtenerlo, el solicitante deberá pasar por una evaluación en la que se determinará qué ten buena es su capacidad de repago de la deuda a contraer y, para ello, se deberán presentar documentos que van desde boletas de pago hasta garantías colaterales. Todo este proceso, tiene por objetivo reducir al mínimo el riesgo de morosidad por parte del solicitante.

Al igual que el caso anterior, los Gobiernos, cada vez que necesitan recursos para solventar sus presupuestos, pueden emitir deuda en el mercado internacional, usualmente bajo la forma de Bonos Soberanos. Estos instrumentos deben ser evaluados por unos entes especializados en el mercado llamados Agencias Calificadoras de Riesgo, las cuales determinan qué tan buen pagador es un país determinado, asignándole una calificación (una nota) a los Bonos Soberanos que emite.

Recientemente, el Perú ha recibido la calificación de Grado de Inversión por parte de la Agencia Calificadora de Riesgo Fitch Ratings, elevando la deuda peruana de largo plazo en moneda extranjera de BB+ (considerado Grado Especulativo, es decir más riesgoso) a BBB- ( primer paso en el grupo de países cuya deuda posee la calificación de Grado de Inversión). Cabe señalar que, junto a Perú, los únicos países latinoamericanos que también ostentan esta certificación son Chile y México.

Los criterios que sirvieron para calificar al Perú de esta manera se fundamentan en una sana política monetaria (cuyos resultados han llevado a que la inflación peruana, cercana al 4% anual, sea la tercera más baja de la región sudamericana), una coherente política fiscal (la cual muestra superávit debido fundamentalmente a la exitosa recaudación de impuestos provenientes del boom exportador que actualmente vive la economía) y sobre todo por un prudente manejo de la deuda peruana, cuyo peso, como porcentaje del PBI, hacía el 20011, será sólo de 15%.

El efecto directo de esta noticia es que, de necesitarlo, el Perú podrá acceder a deuda con menores tasas de interés, al haber reducido su riesgo. Asimismo, las empresas, especialmente del sector corporativo (el más formalizado), podrán financiarse, consecuentemente con tasas más atractivas en los mercados internacionales..
En conclusión, esta calificación abona a favor de la credibilidad de la Política Económica peruana, pero a la vez, significa un compromiso de sostenibilidad de aquellas políticas que tan buen resultado han venido reportando y que, a la vez, tanto esfuerzo nos han costado.