sábado 29 de marzo de 2008

Economía Afiebrada


Si uno busca la definición de Inflación en cualquier texto de Teoría Económica, encontrará que se refiere al incremento sostenido del nivel general de precios en una economía. Entonces, como primera prescisión no se puede hablar de inflación en, estricto sentido, sólo por el incremento sostenido de algunos precios en específico (pollo, tomate, trigo, etc). Se presenta como la fiebre que, en un enfermo, es síntoma de un problema mayor.

Ahora bien, como en el caso de la fiebre, en la cual,para hacer un mejor diiagnóstico, es necesario averiguar cuáles son sus causas, así, conviene ahondar en el porqué de esta elevación sostenida del nivel general de precios. Un primer vistazo, desde el punto de vista de la microeconomía, nos dice que ante aumentos de demanda en un determinado mercado, el precio, como es natural, tiende a subir y esta señal es tomada por los productores que, a su vez, se ven incentivados a producir más, con lo cual, la oferta disponible del bien producido aumenta y el precio tiende a regresar a su nivel inicial e incluso, si el incremento de la oferta lo permite, alcanzar uno menor.

Llevando este razonamiento a un nivel macro, dónde no sólo se hable del mercado de un determinado producto, sino de todos los mercados existentes y el comportamiento de todos y cada uno de sus precios, tendríamos que ante un eventual incremento de la demanda agregada (la suma de todas las demandas) en la economía, el nivel de precios se elevaría y los productores harían aumentar la oferta agregada ( la suma de todas las ofertas) de tal forma que el nivel de precios disminuya.

Sin embargo, todo lo anterior supone que los productores están en capacidad de enfrentar el aumento de la demanda agregada. Es decir, poseen la sufieciente productividad para producir tanto como la mayor demanda exige. Si esto no fuese así, habría un exceso de demanda que se reflejaría en un incremento sostenido del nivel de precios, mejor conocido como inflación.

Prosiguiendo con el análisis, habría que determinar cuál es el factor que hace que la demanda agregada aumente. A nivel macroecinómico un instrumento que puede ayudar a que esto ocurra es la Política Monetaria, manejada por el Banco Central de Reserva (BCR), pues mediante ella se puede aumentar la cantidad de dinero disponible en la economía. Prescisamente, tal como lo ilustra el cuadro superior, la liquidez del Sistema Financiero ha venido incrementándose en los últimos dos años, a causa, probablemnete de las continuas compras del dólares por parte del ente emisor para defender el tipo de cambio que, como se sabe, desde hace tiempo, tiene una tendencia a la baja.

Claro, es cierto que la autoridad monetaria procura esterilizar los incrementos de la cantidad de dinero en la economía, ofreciendo a cambio de él Certificados de Depósito, con una tasa de interés superior a la internacional para hacerlos atractivos para los posibles compradores. Sin embargo, la esterilización no siempre es completa y el incremento indeseado de dinero siempre tiene un efecto inflacionario.

Por otro lado, flaco favor, en un contexto inflacionario, harían en el Poder Ejecutivo, al implementar programas de subsidios o entrega de alimentos a los más pobres, ya que el mayor gasto que este tipo de polítcas públicas generaría, impulsaría aún más la demanda agregada, al ser el Estado un agente más que participa en la economía y que, a la vez, posee una gran capacidad de gasto proveniente de nuestros impuestos, agravando la tendencia inflacionaria.
Si bien es cierto que una coyuntura com,o la actual, con una inflación anulizada cercana al 4%, los fantasmas de la hiperinflación aprista de los ochenta no deberían ni asomar, tanto el Ministerio de Economía y finanzas, como el BCR deberían mantener la credibilidad de las políticas fiscal y monetaria respectivamente, frente a los agentes económicos, y eliminar expectativas de desconfianza.

La solución radica en que el BCR retome su responsabilidad central de defender la establidad de los precios, respetando, sin caer en cantos de sirena, las metas de inflación que él mismo de impone y dejando de intentar defender el tipo de cambio, pues con ello lo único que hace es atraer a especuladores que apostarán siempre hasta ver, cuánto, el ente emisor puede ayudar al, ahora alicaido, dólar. A su vez, se debe tener una política fiscal responsable con programas de gasto eficiente debidamente focalizados, evitando gastar más de lo necesario en estos tiempos de bonanza de las arcas fiscales.
En otras palabras, si bien es cierto el paciente no presenta fiebre alta por un resfrío, más vale que se lo trate a tiempo y así evitar complicaciones meayores.