viernes 30 de noviembre de 2007

Historia de Un Polizón

Hace ya cuatro años, ante la escasez de dinero para tomar una terapia, ingresé al mundo de la música, como una manera de exorcizar los demonios que, en aquella época, solían hacer de mi existencia, un camino de tránsito difícil.
Sin embargo, desde el inicio, para navegar con éxito en las engañosas y, a veces comvulsas, aguas de aquel océano de notas y acordes distorcionados que es la escena rockera independiente de esta ciudad, necesitaba, por lo menos saber cómo tocar un instrumento que me sirviera de navío en esa travesía.
Aquel detalle parecía, en aquel entonces, convertirse en un obstáculo insalvabele antes de iniciar mi viaje, pues yo no tenía ninguna noción sobre cómo ejecutar correctamente siquiera el más simple de los instrumentos musicales y sólo contaba con algunos versos, que como refelejo de mis penas, había escrito; los cuales, según creía, podrían cumplir con decoro el rol de ser alma de un puñado de canciones.
Aquellas almas errrantes que, en forma de versos, pululaban por el mundo de las ideas, tal vez nunca hubieran dejado mi mundo interior, de no ser porque algunos buenos amigos se animamaron a dotar de un cuerpo sonoro a mis cavilaciones y, con ello, cada uno en su instrumento, iniciaron un viaje en cual yo iba de polizón.
Desde aquellos días, el tiempo, y sobre todo, la colaboración de todos los miembros de la tripulación, han permitido que nuestra embarcación llegue, casi sin bajas a diversas costas, sabiendo resistir los diveros embates que el azar nos tuvo preparados.
En lo que a este polizón respecta, el buen oficio de mis compañeros y sobre todo, su paciencia, así como también el consejo oportuno de algunos otros viajeros más experimentados y curtidos, han logrado forjar confianza en mi desempeño; por lo que no tengo más que palabras de gratitud hacia ellos y espero que sigamos compartiendo navío por un buen tiempo.

1 comentarios:

Luis dijo...

tu sueño es cantar como miguel abuelo