
La iniciativa presidencial sobre los llamados Núcleos Ejecutores (NE), qué duda cabe, ha sido cuestionada por analistas de las más variadas tendencias. Sin embargo, hace pocos días, el Ejecutivo, para variar, mediante el Decreto De Urgencia N° 085 -2009, ha tratado de aclarar varios temas al respecto.
El mencionado dispositivo legal, dispone que los Gobiernos Locales o Regionales puedan hacer uso de hasta el 6% de sus recursos destinados a proyectos de inversión pública (PIP) a fin de que sean ejecutados bajo esta modalidad, lo cual, afortunadamente, revela cierta cautela de parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en las expectativas sobre cuán eficientes serán los NE en la administración de los fondos a su cargo.
Para ser reconocidos como tales, los NE deberán representar a no menos de 100 personas de comunidades campesinas, nativas, asentamientos humanos rurales y urbanos, etc. Asimismo, presentarán sus propuestas a través de convenios con los gobiernos regionales o locales, quienes les transferirán el dinero para llevarlas a cabo, una vez que sean aprobadas.
Otro aspecto importante es que los NE podrán presentar iniciativas que abarquen tanto la ejecución de un PIP o el mantenimiento de infraestructura. El planteamiento de esta segunda alternativa, en la práctica, permitiría una ejecución de gasto más rápida, pues, al no constituir proyectos de inversión, los gastos de mantenimiento de infraestructura no pasan por el filtro del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP). En otras palabras, sólo se requeriría de de la elaboración del expediente técnico correspondiente (elaboración de planos, estudios de suelos, estructuras, etc) como paso previo para el inicio del proceso de ejecución de la obra.
Sin embargo, la elaboración de un expediente técnico, desde luego, requiere el concurso de profesionales en ingeniería especializados que, se supone, deberán asesorar a los responsables del NE a fin de que dicho documento cumpla su finalidad y no se incurra en errores posteriores al momento de iniciar la obra, por estudios mal realizados. Lo anterior, hace necesario un esfuerzo de coordinación y monitoreo por parte de los distintos niveles de gobierno para asegurar que los NE cuenten con la asistencia técnica pertinente, labor para la cual, considerando los pobres resultados en cuanto a ejecución de gasto de inversión en todo el sector público, los recursos humanos calificados disponibles no serán suficientes para atender la gran demanda que se generará.
El monto máximo que podrá asignarse para un PIP presentado por un NE es 100 unidades impositivas tributarias (UIT). Por lo tanto, los recursos, según se desprende de la norma, se destinarán a intervenciones pequeñas (construcción de escuelas, centros de salud, por ejemplo). Dentro del SNIP, este tipo de proyectos, son denominados PIP menores y cuentan con procedimientos más rápidos de aprobación y declaratoria de viabilidad.
Por otra parte, se supone que existe (o debería existir) un buen margen de estandarización en lo referente a especificaciones técnicas e identificación de costos de este tipo de proyectos (es decir, no es tan complicado, por ejemplo, construir un centro de salud básica o una escuela y debe costar aproximadamente lo mismo de región a región).
Teniendo en cuenta lo anterior, tanto las OPI, como las Direcciones de Administración en los distintos niveles de gobierno, deberían estar en capacidad de elaborar PIP y expedientes técnicos tipo, presentados a través de fichas o formularios que los representantes de cada NE puedan llenar basándose en la información pertinente para cada caso. Un esfuerzo de coordinación en esta línea, podría contribuir para que la iniciativa de los NE llegue a buen puerto y se evitaría así su mal uso con criterios políticos.
En resumidas cuentas, los NE son una buena idea, pero requieren de acciones complementarias por parte del Sector Público para que cumplan su cometido. De otro modo, habrá que recordarle a nuestras autoridades, que de buenas intenciones (o sólo con ellas) está empedrado el camino al infierno









