
Si bien es cierto no parecen ser sólo circunstanciales las continuas provocaciones de Evo Morales hacia el Gobierno peruano, me pregunto si el chavismo o sus representantes más conspicuos de este lado del continente tienen tanta influencia para ser la única explicación de las protestas que nos acompañan estos días.
Creo que ver este tema sólo desde esta óptica es como ser un caballo con anteojeras. Desde el punto de vista económico, habría que mencionar la pobre ejecución del gasto público en las zonas del país donde hay convulsión social (por ejemplo, la ejecución de los recursos destinados a proyectos de inversión en la Región Amazonas, sólo llega, a mitad de año, a sólo el 29% de su presupuesto y eso, suponiendo que se ha gastado bien, porque evaluaciones sobre el impacto del gasto aún no se realizan).
Sin contar además con lo inadecuado que parece ser el sistema de reparto del canon. Si sólo se toma como criterio determinante de la distribución de éste a la población que existe en las áreas beneficiarias, va a ser difícil que logres beneficiar inmediatamente a comunidades nativas, pues estas son demasiado pequeñas para recibir transferencias significativas.
Sin contar, además, con que, a pesar de que tanto han peleado por una efectiva descenrealización, las regiones parecen no dar la talla a la hora de gestionar sus, por ahora, grandes presupuestos (plata tienen, ahora gasten y háganlo bien)
Habría también que intentar transferencias directas de dinero a la población, acompañadas por un adecuado empadronamiento y condicionadas al logro de metas educativas, nutricionales, etc. En otras palabras, tratar de replicar y adecuar, para cada caso, las premisas principales de un programa como Juntos.
En lo político, son más que evidentes las deficiencias en los mecanismos de democracia representativa para canalizar determinadas demandas. ¿Acaso no hay consejos regionales, con representantes democráticamente elegidos, que deberían funcionar como espacios efectivos no sólo de discusión, sino también de priorización de políticas públicas?
Ante estas carencias pues aparecen intermediarios, (desde los frentes de defensa hasta las ONG)quienes pretendenmediar entre los protestantes y el Ejecutivo, para, de paso, imponer su agenda política, lo que constituye una perversión de un concepto como la democracia participativa.
Ante estas carencias pues aparecen intermediarios, (desde los frentes de defensa hasta las ONG)quienes pretendenmediar entre los protestantes y el Ejecutivo, para, de paso, imponer su agenda política, lo que constituye una perversión de un concepto como la democracia participativa.
Sin embargo, una verdadera reforma, mas allá de mecanismos eficientes de distribución y gasto de regalías desde los gobiernos regionales o la simple asistencia social (condicionada o no) para las comunidades adyacentes a yacimientos de preciados recursos naturales, sería definir claramente los derechos de propiedad en esos casos.
Si uno revisa la normatividad legal existente al respecto encontará que toda persona es dueña de un terreno al adquirirlo, heredarlo, recibirlo como donación etc, de tal manera que puede edificar sobre él lo que crea conveniente, De la misma manera puede venderlo, traspasarlo, es decir transarlo libremente en el mercado. De la misma manera, dicha persona también es dueña del subsuelo del terreno, siempre y cuando (qué casualidad) no se encuentre en él yacimientos de recursos naturales, en cuyo caso el Estado tiene la potestad de concecionarr o explotar él mismo este yacimiento.
Bajo estas condicones, es mucho más fácil entender por qué protestan las comunidades ante actividades como la minería, pues, en la práctica, ven lesionados sus derechos de propiedad por parte de quien supuestamente debería velar por ellos: El Estado, sin importar las supuestas buenas intenciones de este ogro filantrópico.
Si los derechos de propiedad estuvieran claramente definidos (tanto en el suelo como en el subsuelo) ñas comunidades en su calidad de dueñas, podrían negociar libremente con quienes se interesen en explotar sus tierras y, por supuesto, se beneficiatán directamente de los beneficios económicos de la transacción.
Obviamente éste no sería un cambio que se daría de la noche a la mañana de manera sencilla; es más bien una tarea de mediano plazo, pero, pero de seguro, lograría de manera irreversible la tan ansiada inclusión de los marginados, ya que dejarían ser ser dueños a medias.









